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Papantla, Veracruz

Papantla

Ciudades Cercanas

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Historia

Papantla fue fundada en el año de 1200 en su asentamiento indígena, Se dice que los totonacos procedieron del norte del país, del lugar conocido como Chicomoztoc, que significa siete cuevas, donde vivían con los Mexicas o Aztecas, Acolhuas, Chalcas, Tepanecas, Tlajuicas, Xochimicas y Tlalxcaltecas. Posteriormente, partieron para buscar nuevas tierras donde establecerse y así llegaron a la laguna de Tamiahua y a la región Paxil, localizada en el Estado de Morelos; cerca de Misantla encontraron el maíz que llevaron consigo al seguir su viaje, pasando por varios pueblos, entre ellos Yohualichan, Tula, Teotihuacan, Yucatán y Ecatlan hasta llegar a Mixquilhuacan, lugar donde fundaron la capital de su imperio. Ya establecidos, conquistaron varios pueblos y crecieron sus dominios. Después llegaron los Chichimecas y se instalaron en la parte poniente de la región, atacando y sometiendo al pueblo Totonaca, razón por la cual abandonaron Mixquilhuacan y viajaron hacia Tuzamapa, Teayo, Yohualichan, El Tajín, Zempoala, la Isla de Sacrificios, lugares donde se fundo el Totonacapan libre. En esta zona, específicamente en la Sierra Papanteca, empezaron a construir grandes pirámides, floreciendo la arquitectura, escultura, y cerámica Totonaca a su máxima expresión, surgiendo así la imponente Ciudad del Tajín, que significa Ciudad del Trueno. La población de Papantla creció alrededor de la ciudad de El Tajín. El lugar fue uno de los primeros poblados españoles, convirtiéndose en cabecera del Totonacapan (o región de los Tres Corazones). Posteriormente en tiempos de la conquista, se denominó Papantla de Santa María de la Asunción. El 4 de julio de 1880, por Decreto se aprueban los límites entre los municipios de Papantla y Teziutlán, Puebla. Por Decreto de 1910, se eleva a la categoría de Ciudad, con la denominación de Papantla de Hidalgo, y finalmente mediante Decreto de 20 de diciembre de 1935, la ciudad se denomina Papantla de Olarte, en honor del destacado insurgente papanteco Serafín Olarte.
Ubicación
Gastronomía
Turismo
Clima
Fiestas
Leyendas
El Municipio de Papantla se encuentra ubicado en la zona norte del Estado, en la sierra Papanteca, en las coordenadas 20° 27? latitud norte y 97° 19? longitud oeste, a una altura de 198 metros sobre el nivel del mar. Sus límites son los siguientes: Norte: Cazones de Herrera y Tihuatlán, además del Golfo de México. Sur: Estado de Puebla y Martínez de la Torre. Este: Golfo de México, Tecolutla y Gutiérrez Zamora. Oeste: Poza Rica de Hidalgo, Coatzintla y Espinal. Como llegar: Por avión: Si procede del extranjero, tome un avión a la ciudad de México, Distrito Federal. De México, aborde el vuelo con destino al Aeropuerto Tajín de la ciudad de Poza Rica, Veracruz. La ciudad de Papantla se localiza aproximadamente a 40 km. por tierra. Por autobús: De la ciudad de México, central norte o TAPO, viaje por autobús en primera clase por la línea que lo traslada directamente a la ciudad de Papantla. También puede tomar cualquier otra línea de primera o segunda clase, que lo traslade a la ciudad de Poza Rica. De la terminal de Poza Rica, transborde en cualquier línea de primera o segunda clase a Papantla. En auto: Desde la ciudad de México, tome la Carretera Federal 130 hacia Pachuca y la desviación Tulancingo-Pirámides. Siguiendo los señalamientos hacia Tuxpan-Poza Rica, llegará a esta última ciudad. Desde ahí, la carretera federal 180 comunica a la ciudad de Papantla.
La cocina totonaca es suculenta, variada y muy extensa. Su sabor la distingue de otras por los utensilios donde se prepara y sirve (ollas, comales, jarros, cajetes de barros, guajes, cucharas, jícaras y sacuales). Sus principales alimentos base son: maíz, fríjol, chile, jitomate, liliaques, pipian ojite, paguas, chapaguas, chayotes, calabaza y su flor, quelite blanco y morado, hierbabuena, verdolaga, camotes morados, blanco y amarillo entre otros. Las frutas principales son: zapote chico, mamey, capulines, papaya, melón, naranja, sandia, limón, lima, mango, chirimoya, caña, plátano. La gastronomía del lugar se compone básicamente de los siguientes antojitos regionales: huatape de frijoles, mole de carne de puerco o gallina, frijoles en caldo con chícharo, pipían y cilantro, bollitos de anís, pulacles, tamales de frijol y acoyot, tamal de carne de puerco envueltos en hoja de plátano (corrientes), rellenos de camarones o guisados en pipían, totopos o chabacanos, variedad de atoles y las famosas enchiladas elaboradas con tortilla de maíz hecha a mano. Además tenemos los sabrosos molotes, empanadas rellenas, blanditas, enmoladas, bocoles, el tradicional sacahuil (platillo compuesto de maíz con carne de cerdo) y variedad de carnes. Como complemento pruebe los totopos de sal y anís, merengues, pasteles, huevitos de almendra, postre relleno de ante de leche, conservas, mazafinos de ciruela pasa ó camote. Le sugerimos desayunar sacahuil, comer enchiladas, tomar horchata con vainilla y cenar molotes. No se arrepentirá. Pruebe la gran variedad de platillos! que son una gran delicia al paladar, sólo tenga cuidado con los alimentos a base de chile, ya que podría llevarse una picosita sorpresa.
Las tarjetas más reconocidas se aceptan en Papantla (American Express, Visa, Mastercard), aunque nuevamente le sugerimos contar siempre con moneda local en efectivo debido a que muchos de los negocios de la ciudad, incluido el transporte público local, solo aceptan esa forma de pago. Papantla cuenta con las siguientes instituciones bancarias: BBV Bancomer, Banamex, HSBC, Banorte, Serfín. Los horarios de servicio bancario en ventanilla son de 9 a 16 horas de lunes a viernes y los sábados de 9 a 13 horas. Podrá encontrar un cajero automático disponible las 24 horas en cualquiera de los bancos de la ciudad. Los precios de los hoteles de la ciudad oscilan entre los 120 y los 400 pesos, por día en habitación doble, según el rango del mismo (1 a 3 estrellas). Le sugerimos reservar en temporada alta (vea la sección de servicios para ponerse en contacto con el hotel de su interés en la ciudad). La comida es económica, dependiendo del tipo de platillo. Puede encontrar comida corrida o a la carta en los restaurantes, gastando en promedio de 30 a 100 pesos por persona. La propina no se incluye en la cuenta de los restaurantes. Si recibió un buen servicio, se acostumbra dar una propina del 15% en relación al monto de su cuenta. En los días festivos, generalmente no laboran bancos y oficinas.
La temperatura de Papantla es cálida la mayor parte del año (entre 25 y 35 grados centígrados promedio), por lo que se recomienda al visitante traer ropa fresca: playeras, bermudas, jeans, lentes, sandalias. Un pañuelo para el sudor y un sombrero o gorra para cubrir del sol durante el día, son indispensables.
Las fiestas y celebraciones traídas por los españoles fueron adoptadas por los mexicanos, tras su conversión, imprimiéndoles el complicado ritual que tanta importancia revestía para sus antepasados, e impregnándoles de matices paganos que fueron adaptados a la nueva religión. Tenemos ejemplos claros en la celebración del carnaval Papanteco, durante los tres días que preceden al miércoles de ceniza. Consiste en toda una fiesta popular, de alegre tono veracruzano, en que la gente realiza mascaradas, bailes, comparsas y desfiles por las principales calles de la ciudad. Días, en que las bromas se desbordan entre la jubilosa juventud local. La tradicional feria de Corpus Christi, en que la iglesia conmemora la institución de la eucaristía. se celebra durante 10 días. Se inicia con el domingo de la santísima trinidad en el mes de mayo; la gente se reúne para su esparcimiento en los terrenos de la feria, que para tal efecto existen al oriente de la ciudad. Se instalan juegos mecánicos, puestos de alimentos típicos, exposiciones artesanales, agrícolas, ganaderas y expresiones culturales. Las diversiones más frecuentes, son las corridas de toros, charreadas, peleas de gallos y bailes populares. Un atractivo de la feria es el denominado festival del mole, donde de realza el arte culinario de la comunidad Papanteca y se puede degustar una inmensa variedad de deliciosos moles preparados por gente de la región. La elección de la reina del lugar para presidir una serie de festejos propios a la feria, alcanza su punto culminante con la presentación del festival Xanath, donde se exhibe el rico bagaje cultural heredado de la civilización totonaca. Consiste en una feria impresionante de luz y sonido combinados con la coreografía de las danzas autóctonas, enmarcadas por un escenario de corte indígena ricamente elaborado. El festival termina con la extraordinaria combinación de todas las danzas regionales profundamente iluminadas de los fuegos artificiales. Los danzantes aún se preparan con ayunos y abstinencias, denotando claramente las raíces místicas de la danza. El retorno de la primavera significaba para los totonacos una réplica del surgimiento mismo de la vida y la creación del cosmos; por lo tanto no sólo conmemoraba el resurgimiento de la vegetación, sino la creación cósmica misma, el centro de la creación; a esto alude principalmente la danza del Volador, árbol de la vida, centro del mundo, crecimiento de caminos; y de manera secundaria las demás danzas de su complejo. La Semana Santa ofrece la oportunidad al turista de presenciar otra celebración religiosa fuera de lo común. Actores locales reproducen físicamente paso a paso la pasión de Cristo con tal realismo que, en ocasiones, nace temor por la salud de los participantes. Desde el Domingo de Ramos hasta la Resurrección la ciudad se puebla de soldados romanos y ciudadanos de la Palestina, con una participación intensa del pueblo Papanteco, que vive los últimos días de nuestro Señor. Durante los días de Todos los Santos tiene lugar en Papantla la colocación de la ofrenda ritual a los muertos. Las raíces de estas costumbres están profundamente clavadas en la más antigua tradición indígena. Su objetivo es rendir homenaje a los fieles difuntos mediante la elevación de cantos y rezos, la provisión de alimentos y otras actividades como visitas al cementerio y a la iglesia. Otra importante tradición es la que se realiza en algunas localidades Totonacas como ceremonial para las bodas. Muestra el ritual tradicional que se lleva a cabo para vestir a la joven totonaca que va a contraer matrimonio. La indumentaria empleada no es la contemporánea sino la totonaca antigua. El tema musical de este cuadro es la canción Nimbe, de autor popular contemporáneo, y que se refiere a la mujer totonaca. Mención aparte recibe el Festival Cumbre Tajín, el cual se ha venido realizando en los últimos años durante el mes de marzo, para celebrar la llegada de la primavera. Se trata de un festival de música, luz y sonido, gastronomía, rituales y otros atractivos que reviven parte de nuestra cultura Totonaca. Los Voladores de Papantla Conocido también como la danza de los hombres pájaro, este ritual se celebra actualmente en la ciudad de Papantla, Estado de Veracruz, acompañado de música y danzas, como atractivo turístico del lugar. Se realiza para solicitar a los dioses la concesión de lluvias abundantes que propicien la fertilidad de la tierra. Es una de las danzas más importantes de los Totonacos y un icono de ésta zona, así como del Estado de Veracruz. Habiendo subido al largo tronco, los hombres se sientan mostrando una enseña de los cuatro puntos cardinales; al centro se yergue el jefe de los cuatro participantes, denominado caporal, que representa al quinto hombre, quinto sol ó super hombre. También se sienta mirando nuevamente hacia el Oriente en su advocación a los cuatro vientos y entregando su fe para que le sean concedidas sus peticiones, por lo cual éste baila sobre una pequeñísima superficie a gran altura, además de tocar una flauta y un tambor. A continuación los voladores toman el extremo de su respectiva cuerda, se atan de la cintura y cuando el caporal reinicia la interpretación de sus sones, a una señal suya, cada volador disfrazado de ave se deja caer hacia atrás abriendo sus brazos, lanzándose al vacío para girar 13 veces. El círculo se abre de forma progresiva hasta que los danzantes alcanzan la tierra. La parte simbólica de la danza radica en el hecho de que, las cuerdas que sirven para el descenso, debían ser de tal magnitud que alcanzaran dar trece vueltas hasta tocar el suelo. Estas vueltas, multiplicadas por cuatro que ejecutan el "vuelo", dan como producto 52, que es el número de años de que constaba el siglo de los Totonacos El caporal que actúa en la parte superior del palo volador, representa al Dios Sol, mientras que los que van bajando colgados de una cuerda representan a los rayos solares que vienen a fecundar la tierra, esto es asociado con la creencia nativa de que el cielo es una deidad masculina, cuya esencia es fuego, y la tierra una deidad femenina, cuya esencia es el agua; la conjunción de estos elementos produce la fecundidad. He ahí que esta espectacular Danza, no es un juego; si no reminiscencia de aquella petición ritual que alcanzó su apogeo durante la expansión del Imperio azteca. Si visita Papantla, no deje de admirar en vivo el espectáculo de éstos hombres-pájaro. Todos los días del año, por las tardes, efectúan su ritual en el palo volador ubicado en la plaza de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en pleno centro de la ciudad. Adicionalmente, en El Tajín se puede apreciar el emocionante espectáculo en la ceremonia que ofician estos acróbatas y músicos en honor a sus antiguos dioses.. Los Guaguas La danza de los Guaguas representa a hombres adoradores del Sol y al dios Fuego, por su dependencia del sol que es fuego (Cuetzalín) o (Chininí), en totonaco guagua significa Guacamaya, que es emblema del sol. Después de ejecutar varios sones, los danzantes terminan su actuación en tierra; enseguida, los cuatro guaguas suben uno a uno a una cruz que gira libremente sobre un eje sujeto a dos paralelas de madera, e impulsándose fuertemente con el cuerpo cuando alcanzan la parte superior, logran que el conjunto gire al ritmo de un son. El resultado es un juego de música, color y movimiento en armonía impactante. Las cuatro aspas representan a las estaciones de año y los danzantes que las hacen girar, figurativamente son las distintas posiciones del sol durante las mismas. Esta danza es por tanto en su origen de carácter mítico y su indumentaria es representativa del color rojo solar. La música es a base de una flauta de carrizo y un pequeño tamborcito que señala el ritmo de los pasos de los danzantes. Su indumentaria consiste en un pantalón rojo amplio, con jareta en la cintura, colocado sobre el pantalón usual del indígena totonaco, el pantalón es bordado con diferentes figuras en vivos colores y termina con un fleco de 5 cm. de ancho. Sobre la camisa blanca que acostumbran usar, el danzante lleva perfectamente cruzados dos semicírculos bordados que terminan en flecos del mismo color que el pantalón y sobre el vientre y caderas llevan otros dos semicírculos de color vivo y también bordados. Los Negritos La danza de los Negritos parece tener su origen en la imitación de los rituales mágicos de los esclavos negros traídos por los Españoles, por parte de los Totonacas que adaptaron a su idiosincrasia aquel ritual de danza y gritos, dotándolos de orden y estructura. Los Negritos son llamados en totonaco Lakapunkswa Negro, que significa negro agachado. Esto es porque cuando bailan, se agachan y parece que son pequeños. La tradición cuenta que un negro sufrió la picadura de una culebra y para aliviarlo le bailaron un antiguo ritual que consistía en 24 sones, al termino de los cuales el hombre se recupero. La danza de los Negritos reúne características e influencias tanto africanas como españolas y totonacas, es una danza propiciatoria de la fertilidad, asociada al Dios Atzín, Dios del Rayo y del trueno que precede a las lluvias para recoger buenas cosechas. Actualmente la danza nos muestra parte del ritual de curación en el que toma parte importante ?La Maringuilla?, personaje femenino representado por un varón, el cual representa a una sacerdotisa con poder sobre la serpiente. Consiste en un bailable ejecutado al son de un violín y una guitarra. Los trajes de los danzantes son de un gran colorido y con sus pasos bordan filigranas en su coreografía. En todas las versiones de la danza, se encierra o se mata a la serpiente, animal que es el símbolo quizá más rico de Mesoamérica. Ante la infinidad de significados que guarda la figura de la serpiente, y particularmente la serpiente emplumada, basta recordar aquí que es la depositaria máxima de la ambivalencia y los opuestos que hacían existir y moverse todo el cosmos: creación y destrucción, vida y muerte, masculino y femenino, luz y sombra, quetzal y cóatl. Moros y cristianos La danza de los Moros y Cristianos revela el proceso imitativo de los indígenas totonacos y su respeto por lo mítico. Esto es porque al oír de las batallas religiosas llevadas a efecto por los Españoles y los Árabes, para expulsar de la península Ibérica a estos últimos, los Totonacos impulsados por las autoridades religiosas con las que tenían una perfecta armonía, iniciaron una serie de ritos y bailes que escenifican la batalla de Moros y Cristianos. La gran victoria cristiana fue tomada como símbolo de fuerza bélica y espiritual y motivo de abundantes cuentos y cantares que narran hechos fantásticos como la aparición de un santo que con rayos o flechas brillantes cegaba la vista de los infieles. La enseñanza de esta danza a los indios totonacos formaba parte de las exigencias de las autoridades coloniales, tanto civiles como religiosas, puesto que el argumento ilustraba al nativo respecto a la diferencia entre el cristianismo y la idolatría y, en general, entre el bien y el mal. Sin embargo, en el caso de esta danza como en el de tantas otras muestras artísticas, el indio no sólo era receptor sino que participaba y alteraba los modelos españoles, bien haciendo asociaciones de sus dioses con los santos cristianos, ó, incluso, llegando a satirizar lo que el español representaba. Lo anterior hizo que esta danza, como las demás importadas, adquiriera un nuevo carácter y, aún dentro de los más rígidos movimientos coreográficos, la intención fuera diferente. La región de Papantla comenzó su vida colonial a cargo de un encomendero celoso de su condición, que estableció como una de las primeras representaciones religiosas la danza de Moros y Españoles, y aún en la actualidad se practica, especialmente en la feria de Corpus Christi. En la coreografía se escenifica la lucha de los dos bandos, al compás de los sones ejecutados con tambor y flauta de carrizo. Los Santiagueros El santo patrono de los soldados de Cortés, era el apóstol Santiago, personaje que influyó grandemente en la mentalidad religiosa de los indígenas y pronto lo adoptaron como figura principal de una variante de Moros y Cristianos, aunque aquí el señor Santiago combate y derrota solo a los moros, convirtiéndolos finalmente al Cristianismo. Esta danza es una reminiscencia de las guerras de la conquista y su introducción por los frailes fue una especie de recordatorio para los indígenas de que no debían apartarse nunca de la nueva religión.
Leyenda del Volador Se cuenta que un grupo de voladores festejaban con humildad la festividad del patrono del pueblo con sus danzas. El cielo se ofrecía borrascoso y las nubes se conjugaban unas con otras, confundiéndose entre su negro color grisáceo, iluminándose por los relámpagos furiosos. Sin embargo allá abajo, junto a la iglesia del pueblo, el grupo de voladores estaba en lo alto del palo entregado a su ritual, que se desarrollaba lentamente, como sí no quisieran darse por enterados del clima que amenazaba con terminar la fiesta. Casi para terminar la última fase de su rito, cuando el capitán da la señal del descenso, todos se descolgaron echando sus cuerpos para atrás, girando en torno al palo ceremonial y sin haber dado vueltas completas, la manzana o carrete giratorio se salió de su base, y el grupo danzante, en vez de caer por tierra como es natural, se elevó en el infinito, perdiéndose entre las espesas nubes, que ya para entonces, empezaban a dejar caer sus primeras gotas. La gente congregada ahí para presenciar la ceremonia, no podía creer lo que sus ojos veían. Asustados y temerosos, corrieron a refugiarse en la Iglesia, mientras que el temeroso gobernante del pueblo ordenó tirar el palo ceremonial, haciéndolo pedazos antes de que otra cosa sucediera. El tiempo siguió igual de borrascoso y, al cuarto día del suceso, se volvió a escuchar el batir del tamborcillo y el silbido de la flauta, allá entre las nubes que amenazaban derrumbarse, como si los voladores trataran de regresar. Aunque no los podían ver, la gente del lugar sentía su presencia. Por eso dice la leyenda que los naturales, al enterarse de este hecho, hicieron esfuerzos titánicos para colocar un nuevo poste, pero todo esfuerzo fue inútil porque no contaban con un nuevo palo ceremonial, de tal suerte que al cabo de algún rato dejaron de escuchar el tamborcillo y la flauta, perdiéndose en la distancia. Se cuenta también que cada año que pasaba, al estar próxima la festividad del patrono del pueblo, se escuchaban los instrumentos de esos voladores allá en la distancia, como si quisieran regresar. Los naturales atribuían a este suceso, el hecho de que esos voladores eran fervientes observadores de sus promesas, inherentes a sus creencias, ya que las practicaban con verdadera fe, con mucho tiempo antes y después de la fecha festiva. Por eso dice la gente añeja del pueblo que los hombres así perdidos se los llevó Dios, porque eran verdaderos interpretes del arcaico arte totonaca.