
Se ubica en el Altiplano central mexicano a una altitud de 2 230 metros sobre el nivel del mar, se sitúa en un eje de coordenadas geográficas entre los 19 grados 18 minutos latitud norte y los 98 grados 14 minutos longitud oeste, en el centro del estado.
El municipio se localiza en el sur del estado y en el área de mayor concentración poblacional. Colinda al norte con los municipios de Totolac y Apetatitlán de Antonio Carvajal; al sur con los municipios de Tepeyanco, Tetlatlahuca, San Damián Texóloc, y San Jerónimo Zacualpan; al oriente con los municipios de Santa Ana Chiautempan, La Magdalena Tlaltelulco, y Santa Isabel Xiloxoxtla y al poniente con el municipio de Panotla.
El alimento por excelencia de Tlaxcala, desde tiempos inmemoriales, ha sido el maíz, al cual se le confería origenes divinos. Esta tierra lleva el nombre de Tlaxcala, o "Tlaxcallan" en honor a tlaxcalli, nombre nahuatl de la base de la alimentación de este pueblo, y de casí todo el país: la tortilla.
La cocina tlaxcalteca conserva elementos prehispánicos en sus platillos más representativos, que la hace única en el mundo entero, y aunque ha evolucionado incorporando diferentes elementos, dando origen a una cocina criolla o actualmente moderna, el gran valor de la cocina tlaxcalteca proviene de su sencillez pero gran riqueza nutritiva. Alimentos o platillos aparentemente magros o poco condimentados proporcionan los requerimientos nutritivos suficientes para una alimentacion natural y sana.
Además del maíz, los antiguos tlaxcaltecas cultivaban en sus "milpas" calabazas, tomatillo, chile y frijol. Cultivaban el nopal y sus frutos o variantes como el xoconoxtle. En sus tierras existian venados, patos, tlacuatzin o tlacuaches, conejos, liebres y huilotas. De igual manera criaban guajolotes y perros tlalchichi o telchichi cuyas carnes son de consistencia y sabor apreciable
El maguey otro regalo de esta tierra, era totalmente aprovechado por los antiguos tlaxcaltecas: El maguey provee de "aguamiel" un endulcorante de propiedades incomparables, y de cuya fermentación se obtiene el pulque. El mismo maguey provee de gusanos un exquisito manjar al paladar. Y de las pencas se extraía la piel para envolver los "mixiotes" a los que agrega un delicado sabor y aroma. Con las mismas pencas, asadas sobre las brazas, se preparan las increibles "barbacoas de hoyo" que son platillos de carnes: armadillos, guajolotes, conejos, y otras especies más de la región, cocinados con gran maestría. Hoy tenemos mixiotes de pollo, de carnero y carpas.
La base de la alimentación tlaxcalteca sigue siendo el maiz. Tierno sirve para preparar cremas, sopas, etc. Antojitos como el elote preparado, chileatole, o ezquites. También del maíz tierno en ocasiones se obtiene el huitlacoche. Maduro, el maíz sirve para preparar tlaolli, o pinole, atoles, tortillas, quezadillas, tlacoyos... y tamales. La tortilla una vez preparada acompaña todas las comidas tlaxcaltecas, aunque también en preparaciones especiales: enchiladas, chilaquiles, totopos.
Los platillos tlaxcaltecas son enriquecidos con las abundantes plantas, yerbas y frutas que crecen en la región: quintoniles, epazote, papaloquilitl, huazontle, pipitza, calabaza, xoconoxtle y nopales. Capulin, tejocote o tunas complementan perfectamente cualquier comida.
La cultura y religión entre los tlaxcaltecas tenian una visión holistica, que les permitia una convivencia con la naturaleza que cuidaban y respetaban. En estas tierras la naturaleza era prodiga en plantas, animales silvestres y frutos, tambien eran abundantes los arroyos, espejos de agua y manantiales, que desafortunadamente en la actualidad ya no existen o solo se conservan algunos pero completamente contaminadas.
Pero en los tiempos prehispánicos estos manantiales y arroyos proveian de charales, carpas, ajolotes, ACOCILES, y otras especies más que ahora han desaparecido. Los insectos complementan la riqueza en la dieta: chapulines, chinecuiles, escamoles y ahuaxtle.
Cocina Mestiza
La mezcla cultural, enriqueció con elementos de ambas culturas (la indigena y la europea) el amplio acervo culinario de la región. Nuevos condimentos y especies aportaron y combinarón ricos aromas y sabores que dieron origen a exóticos platillos que son un verdadero mosaico de sabor y un deleite para los paladares más exigentes.
En suma: la gastronomía tlaxcalteca más valiosa conserva los elementos prehispánicos mas representativos, aunque tambien tenemos platillos criollos que incorporan ingredientes y satisfacen gustos mas amplios. La necesaria evolucion y creatividad, incorpora los ingredientes tradicionales de esta tierra, en nuevos platillos que dan a la gastronomía tlaxcalteca un corte internacional, a la altura de las mejores del mundo actual.
La ciudad de Tlaxcala, un gran tesoro en espera del turismo, muy cerca de las ciudades de México y Puebla, está la capital de Tlaxcala, diminuta en su extensión pero enorme por sus atributos. Tlaxcala es la capital del estado del mismo nombre, por cierto el más pequeño de la República Mexicana. Se trata de una ciudad en la que a cada paso se percibe el cuidado, tanto de sus autoridades como de sus habitantes, por conservar la armonía del entorno: calles impecables, relucientes monumentos coloniales y una atmósfera de luminosa tranquilidad provinciana.
Iniciamos el recorrido por Tlaxcala desde su plaza principal, la cual está rodeada de árboles centenarios que ofrecen su acogedora sombra a los transeúntes; en el centro de la plaza se ubican un pequeño quiosco y una fuente octagonal que el rey Felipe IV obsequió a finales del siglo xvii como un reconocimiento a los tlaxcaltecas por su participación en la conquista de México.
Frente a la plaza está la antigua Casa Real,que alguna vez sirviera de residencia a Hernán Cortés y a varios virreyes, y que actualmente aloja al Palacio de Gobierno. Esta soberbia construcción de dos niveles fue erigida en 1545. Su fachada central y los arcos del segundo piso son de cantera labrada con motivos florales, que destacan del resto de la construcción recubierta de ladrillos y yesería con los colores tradicionales de Tlaxcala: rojo y blanco.
A un lado del Palacio de Gobierno están el Palacio Municipal, con una espectacular fachada de tres arcos de cantera tallada con temas indígenas, y el Ayuntamiento, con sus vistosas postales en perfecta armonía con el resto del conjunto arquitectónico.
La parroquia de San José, al otro costado de la plaza, fue construida en el siglo xvi y reconstruida en el xviii, pues un terremoto destruyó la cúpula y los muros originales. Hoy ostenta una sola torre y una hermosa fachada de ladrillos y azulejos de talavera. En su interior se conservan importantes obras artísticas de la Colonia. A la entrada del templo hay dos pilas de agua bendita, una de las cuales fue levantada sobre parte de un monumento dedicado a Camaxtli, dios tlaxcalteca de la guerra.
El Palacio de Justicia de Tlaxcala ocupa la antigua Capilla de Indios. En su fachada barroca fueron esculpidos dos escudos alusivos al imperio español. Este edificio está muy cerca del Palacio Legislativo, en donde antaño estuviera el Mesón Real,el cual fue rescatado del olvido y restaurado exitosamente hace apenas dos décadas.
Otro edificio notable es el Teatro Xicoténcatl, inaugurado en el siglo xix. En ese recinto se conmemoró, en 1863, el primer aniversario de la Batalla de Puebla. En su plafón interior destacan las pinturas de las nueve musas en estilo art nouveau.
También son dignos de una visita la casona del siglo xix que hoy alberga a la Secretaría de Turismo y el Palacio de Cultura, construido en 1939, así como los restos del antiguo Hospital de la Encarnación que data de 1537 y que fue creado para contener la propagación de las grandes epidemias que diezmaron a la población indígena.
A unas cuantas calles del Palacio de Cultura, frente al atrio del convento de La Asunción, está la Plaza de Toros Jorge Ranchero Aguilar, sede de importantes eventos taurinos de nivel nacional e internacional.
Se dice que fueron los misioneros franciscanos, en el siglo xvi, los que llevaron a cabo la traza urbana de Tlaxcala, que por cierto aún se conserva. En sólo veinte años se erigieron los principales edificios civiles, el convento de San Francisco y el templo de San José, único en el país porque fue construido fuera de la plaza principal, ya que estaba destinado a los nobles tlaxcaltecas y no a los españoles recién llegados.
Si viene a Tlaxcala haga un alto en la Galería de Arte Tlaxyacan, no se arrepentirá. Y si desea estar en contacto con la naturaleza sin salir de la ciudad visite el jardín botánico, sito en el antiguo camino real a Ixtulco.
Bajo un cielo azul intenso, Tlaxcala, la primera ciudad del interior de Nueva España (fundada entre 1522 y 1525) es un remanso de paz que nos lleva de la mano hasta el siglo xvi, cuando Bernal Díaz del Castillo escribía: Tlaxcala es grande y hermosa y en ella viven los nobles que vinieron de España a la conquista de México.
Clima En la mayor parte del municipio prevalece el clima templado subhúmedo con lluvias en verano. Igualmente la temperatura máxima promedio anual registrada es de 24.3°C, y la mínima promedio anual es de 7.2°C. Durante el año se observan variaciones en la temperatura media que van desde los 2.8°C como mínima, hasta los 23.7°C como máxima.
El Carnaval en Tlaxcala nació en el siglo XVII, a partir de las suntuosas fiestas de los hacendados españoles, a las que se negaba el acceso a los indígenas; éstos, como respuesta, bailaban en atrios, plazas y calles, imitando, de manera sarcástica, las fiestas de sus patrones, sus extravagantes trajes y los extraños movimientos de sus danzas.
Las danzas del pueblo fueron adquiriendo su personalidad con la inclusión de su música e instrumentos. Hoy, más de 50 poblaciones tlaxcaltecas festejan el carnaval, lo que da lugar a una gran variedad de danzas, atuendos, significados y máscaras.
El carnaval inicia el viernes anterior al Miércoles de Ceniza con la Quema del Mal Humor, que consiste en quemar un muñeco de papel; después se quema el ataúd de tristezas, rencores y enojos, para dar paso a la alegría.
Son muchos los eventos del Carnaval en Tlaxcala, pero los más atractivos son las danzas de los huehues (viejos), llamados así de manera genérica. Las más importantes camadas de huehues y los poblados donde ejecutan sus danzas son:
Los Catrines de Santa Cruz Tlaxcala, San Bernardino y San Miguel Contla, San Nicolás Panotla y Amaxac de Guerrero.
Las Cintas de San Juan Totolac y Santa Ana Chiautempan.
Las Cuadrillas de San Dionisio Yauhquemecan, El Rosario Ocotoxco, Santa Úrsula Zimatepec, Santa Anita Huiloac, Santa María Atlihuetzía y San Esteban Tizatlán.
Los Cuchillos de Toluca de Guadalupe.
Los Charros de San Francisco Papalotla, San Cosme Mazatecochco, San Francisco Tepeyanco y Santa María Acuitlapilco.
Los Chivarrudos de Santa Inés Zacatelco y San Luis Teolocholco.
La representación de "El Rapto de la Hija del Corregidor por Agustín Lorenzo" en Nativitas.
Alfombras de flores y aserrín
Principales Ferias y Fiestas
Son un abanico enorme de diversiones para niños, jóvenes o gente mayor. Con orgullo, cada región muestra su progreso y dedicación y, para el festejo, artistas del momento, grandes figuras de la fiesta brava, palenques, torneos charros, cultura, folklor, tradición, teatro del pueblo, juegos mecánicos, los más sabrosos antojitos de la región, las mejores obras de reconocidos artesanos y la cálida hospitalidad de los tlaxcaltecas.
La Feria de Tlaxcala es llamada "La Fiesta de Todos los Santos", porque entre los días feriales está el Día de Todos los Santos y porque hay diversión a raudales para todos, chicos y grandes.
LEYENDA DE LA MALINCHE
Cuenta la leyenda que doña Marina, pidió permiso a su amo y señor el Capitán Hernán Cortés, para bañarse en la laguna de Acuitlapilco, (La laguna de Acuitlapilco se encuentra a unos tres kilómetros de la ciudad de Tlaxcala, está formada por las aguas de manantiales, y de las lluvias que recibe de las vertientes cercanas, aunque en la actualidad, ya no tiene la belleza que en el pasado se veía, debido a los efectos del desequilibrio ecológico) cosa que le fue concedida por el extremeño, para tenerla más de su parte. Acompañada de cuatro esclavas, de las que como ella, habían sido obsequiadas a Cortés por los Caciques tabasqueños, se encaminó a ese lugar, luciendo un huipitl de vistosos colores; en su turgente pecho, pendían las gargantillas de cuentas de vidrio, imitando esmeraldas, turquesas y amatistas, que como valiosas joyas había recibido de Cortés, y que resaltaban su singular hermosura; pues era de broncíneo cutis, pupilas cintilantes, cabellos de azabache, dientes perlados, cuerpo grácil y labios ardientes, como toda mujer tropical. Una vez que se desnudó, se zambulló en las tersas aguas, sin fijarse que en el lado opuesto de la laguna, la estaban mirando los de Xiloxoxtla, (poblado cercano a laguna de Acuitlapilco), que entusiasmados por su belleza, hasta confundirla con una hada, le pidieron que desencantara a la montaña Matlalcuéyatl, (Malinche o Matlalcuéyatl, son nombres que se refieren a la misma montaña), pero ante esa sorpresa y creyéndose perdida, exclamó: ¡Malinche! ¡Malinche!, y apresuradamente se vistió y regresó de prisa, en tanto sonaban los caracoles y la gente corría tras de ella. Al tener conocimiento Cortés, ordenó a sus arcabuceros que le prestaran auxilio a doña Marina, cuyo nombre se tornó por el de la Malinche, quedándole también a la preciosa montaña.
Esta leyenda, el autor la obtuvo de una anciana que le decía:" Para que viene usted a investigar lo de la laguna, para que quiere saber esta cosas, si doña Malinche sigue encantada".